Verbitsky reveló la discusión entre Alberto y Máximo

Actualidad 01 de febrero de 2022

El principal anuncio fue que el viernes la Argentina pagó el vencimiento de 721,5 millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional, a los que hay que adicionar otros 368,4 millones de intereses que vencen el martes 1°. A cambio, el FMI anunció que había llegado a “un entendimiento con la Argentina”. El acuerdo real, con la hoja de ruta y la firma de ambas partes, deberá alcanzarse antes de fin de marzo, porque los vencimientos del 21 y el 22 de ese mes, de 2.835,8 millones de dólares, exceden la capacidad de pago del país, más allá de su voluntad. Al comunicarlo en conferencia de prensa, el Ministro de Economía confirmó el viernes 28 las modificaciones acerca de las características del trato, que había adelantado a los gobernadores el 5 de enero y que El Cohete fue el único medio en advertir. La semana pasada, este pequeño medio digital señaló la diferencia entre la reestructuración de la deuda contraída por el anterior gobierno, de la que Alberto Fernández habló desde antes de asumir la presidencia, y la refinanciación que se revela ahora. Quien la mencionó por primera vez fue el representante argentino ante el FMI, Sergio Chodos, en una entrevista de hace dos meses: “Los fondos del nuevo programa van a financiar los vencimientos del programa anterior”, dijo en noviembre.

Martín Guzmán se negó a hablar de reestructuración en las comunicaciones con el organismo internacional e insistió en que sólo se mencionara su refinanciación. Menos bizantino, el Fondo no habló de reestructuración, de refinanciación ni de deuda, sino de inflación, consolidación fiscal y financiamiento monetario, planteó la reducción de los subsidios a la energía (que es el modo técnico de referirse al aumento de tarifas) y anunció que si en las próximas semanas los técnicos del Fondo llegan a un acuerdo con las autoridades argentinas, aún restaría la aprobación por el directorio.

En buena medida, estas imprecisiones se deben a que hay todavía una serie de asuntos importantes que deben definirse entre el staff del FMI y el Ministerio de Economía. La insistencia de Guzmán en eludir el verbo reestructurar se debe a que el estatuto del Fondo no permite tal cosa dentro de un programa vigente. Por eso, se trata de iniciar un programa nuevo.

Como el año pasado la Argentina pagó 4.500 millones de dólares, la deuda actual con el organismo es de 40.000. Un punto en duda es si habrá una correspondencia estricta entre los vencimientos de este año y los desembolsos del nuevo programa. Un miembro del equipo económico lo negó: eso caería dentro del territorio que los estatutos del FMI prohíben. Si esto es así, el primer desembolso sería muy fuerte: incluiría cerca de un tercio de todos los vencimientos de este año, que suman 18.900 millones de dólares, que en realidad se recibirán y se pagarán en la moneda del Fondo, y que equivalen a 13.400 millones de Derechos Especiales de Giro o DEGS. Lo mismo ocurrió en 2018 durante el gobierno anterior: sobre un acuerdo por 35.379 millones de DEGS (equivalentes a unos 50.000 millones de dólares), el Fondo realizó un primer pago el 20 de junio de 2018 de 10.600 millones de DEGS (unos 14.800 millones de dólares) y la primera revisión recién ocurrió el 15 de septiembre. Ese tercio que la Argentina recibiría a la firma del acuerdo equivale a unos 6.300 millones de dólares, a los que habría que sumar los 4.500 millones de lo ya pagado que será devuelto.  La devolución será dentro de un Programa de Facilidades Extendidas, a lo largo de 10 años contados a partir de cada desembolso y con cuatro de gracia. Con cerca de 11.000 millones de dólares, el gobierno confía en ingresar al año electoral de 2023 con margen suficiente para evitar el default en ese momento crítico, aún cuando no fuera aprobada la revisión trimestral. Esa discordancia de versiones sobre un tema central, revela todo lo que falta acordar.

Un diálogo al respecto entre dos amigos de Alberto Fernández:

–Yo soy ateo, pero…

—Rezar sirve. Si las exportaciones de 2021 hubieran sido de 64.000 millones de dólares como antes de la pandemia, ya estaríamos desahuciados. Pero fueron de 80.000, y para este año pueden llegar a 82.000 u 83.000, además terminó la sequía.

Horas antes de este anuncio, Cristina había asistido en Honduras a la asunción de la Presidenta Xiomara Castro. En su discurso de investidura, la esposa de Mel Zelaya anunció que la electricidad sería gratuita para el millón de personas más pobres de la población y que la empresa estatal que la provee lo compensaría con un aumento equivalente a las más ricas.

El miércoles, Alberto intentó convencer en RPO a Máximo Kirchner sobre las bondades del acuerdo con el FMI que se procura, pero sin éxito. El jefe de la bancada de diputados del Frente de Todos le reprochó el mal trato que a su juicio el Presidente dispensa a la vice.

—Le hiciste perder las elecciones de 2017 y te ayudó a llegar a donde estás. A Esteban Bullrich, que durante aquella campaña se la agarró con su hija, lo llamó y se puso a su disposición cuando se enfermó. Y te aclaro que yo no estuve de acuerdo con tu candidatura así como no apruebo ahora esta negociación. Por eso, creo que te va a ir mejor con ella, que es la jefa de ese espacio político.

No obstante, Kirchner permitió que 38 diputadxs del bloque fijaran su posición sobre los anuncios, cada cual según su perspectiva. También visó que Axel Kicillof y Eduardo De Pedro declararan que se evitó una catástrofe. Sobre el trámite en el Congreso, se niega a adelantar un punto de vista hasta no ver algo más que el catálogo de buenos propósitos conocido hasta ahora. Lo dijo por primera vez en una entrevista en la calle al frente de una columna de La Cámpora a 100 metros de la Plaza de Mayo. Guzmán lo llamó y le dijo: «No te equivoques. El acuerdo lo escribe la Argentina».  Si así fuera, no se explica por qué el déficit fiscal comprometido para este año con el FMI es del 2,5%, cuando en la ley de presupuesto que el ministro envió al Congreso, era de 3,1%.

La contradicción entre la permisividad que según el anuncio contemplaría el FMI y la dureza de las metas exigidas es uno de los puntos que por ahora quedan en la oscuridad. Para Máximo, es como exigir que en dos semanas alguien adelgace de 74 a 63 kilos, sin descuidar su salud y su alimentación.

Fuente: El Cohete a la Luna

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