El fiscal Luciani que acusa a Cristina escribía notas en Clarín

Días después de que La Nación publicara en 2018 las fotocopias de los cuadernos, el ahora fiscal que acusa a Cristina Kirchner escribió en el medio de Magnetto sobre "La lucha contra la corrupción como política de Estado", con fotos de CFK y NK, donde critica a los argentinos.

Actualidad 02 de agosto de 2022

El 1 de agosto de 2018, cuando la Argentina se endeudaba con el FMI y pegaba fuerte una violenta devaluación, inflación, pérdida del poder adquisito y aumento de la pobreza, el diario La Nación publicó la famosa nota en la que mostró las fotocopias de los cuadernos escritos por el ex chofer y ex militar Oscar Centeno, los cuales sirvieron de impulso para múltiples causas contra Cristina Kirchner.

Captura de Pantalla 2022-08-02 a la(s) 14.16.15Uno de los fiscales que acusan a Cristina visitó a Macri en la Rosada junto a directivo de Clarín

Como todo tiene que ver con todo, 15 días después, Diego Luciani, el fiscal que ahora acusa a la Vicepresidenta de delitos que no pudo exponer con probatoria en la instrucción ahora en juicio de la causa obra pública de Santa Cruz, escribió una nota de opinión en Clarín titulada "La lucha contra la corrupción como política de Estado".

En la sección "Tribuna" del multimedios que conduce Héctor Magnetto como CEO, Luciani mostró una imagen de las fotocopias de los cuadernos y otra en la que aparecen CFK, Néstor Kirchner y Felipe Solá, y opinió que "a pesar de la gravedad del fenómeno", en muchos argentinos "ha habido una naturalización de la corrupción, al absurdo de que se percibiera como un mal necesario y, peor aún, ha llevado a tomarla como una práctica imposible de erradicar".

En un texto de 12 párrafos de elogios implícitos al gobierno de ese entonces y críticas al kirchnerismo, el fiscal que ahora juzga a Cristina celebra las leyes 27.401 y 27.275, ambas sancionadas por el macrismo, sostiene que la "corrupción arraigada en todos los niveles y sectores del Estado, como la sensación de impunidad de quienes obtienen provecho económico, provoca un enorme perjuicio que debe ser visibilizado".

Luciani habla luego de "una naturalización de la corrupción" y un "absurdo" de personas que la "perciben como un mal necesario". Pide, primero, "desterrar este tipo de hábitos, del sector público y del privado" a través de "lograr un real cambio cultural que rechace cualquier manifestación de la corrupción". En segundo lugar, señala como "imprescindible la implementación de los principios de transparencia en la gestión pública".

"Los cuadernos que escribió el chofer Oscar Centeno, uno de los símbolos de la corrupción en Argentina", dice el epígrafe de la imagen de las fotocopias de la nota que firmó Luciani. 

LA NOTA COMPLETA

La Ley 27.401 estableció un nuevo régimen de responsabilidad penal de las personas jurídicas por delitos vinculados a actos de corrupción. Más allá de inconvenientes dogmáticos que puede plantear la responsabilidad penal de las personas jurídicas y el debate académico, la ley se erige como un avance necesario para reforzar la prevención y la lucha contra la corrupción.

Así, el Estado argentino dio cumplimiento a las recomendaciones de organismos internacionales y sigue el camino emprendido por normativas de la Unión Europea y de la legislación española, que instauró un sistema amplio de responsabilidad de las personas jurídicas en su Código Penal.

La ley argentina establece la responsabilidad penal de las personas jurídicas por los siguientes delitos: cohecho y tráfico de influencias; negociaciones incompatibles con la función pública; concusión; enriquecimiento ilícito de funcionarios y empleados públicos, y balances e informes falsos agravados.

Es relevante destacar que la norma establece que en las contrataciones públicas con el Estado Nacional, la persona jurídica debe implementar un eficiente programa de integridad. Es decir, no sólo se exige que la empresa ejecute un programa de cumplimiento, sino que debe ser eficaz para la prevención de delitos. Esto se debe a que es en las contrataciones públicas donde históricamente particulares y funcionarios llevan a cabo los grandes abusos y atropellos al erario.

La corrupción arraigada en todos los niveles y sectores del Estado, como la sensación de impunidad de quienes obtienen provecho económico, provoca un enorme perjuicio que debe ser visibilizado.

A pesar de la gravedad del fenómeno, en nuestro país ha habido una naturalización de la corrupción, al absurdo de que se percibiera como un mal necesario y, peor aún, ha llevado a tomarla como una práctica imposible de erradicar.

Para desterrar este tipo de hábitos, del sector público y del privado, es necesario, en primer lugar, lograr un real cambio cultural que rechace cualquier manifestación de la corrupción.

En segundo lugar, es imprescindible la implementación de los principios de transparencia en la gestión pública, facilitando el acceso a la información de interés público, con sistemas eficaces para la evaluación del rendimiento de las instituciones. Esto es lo que se pretende con la sanción de la Ley 27.275 de acceso a la información pública, que garantiza a la ciudadanía el derecho de conocer y de involucrarse en las decisiones políticas, así como el de ejercer un control sobre los diferentes poderes del Estado.

Es necesario fomentar una política preventiva que abarque los siguientes aspectos: desarrollo de las normas éticas en los negocios, adopción de las medidas internas de prevención de la corrupción y construcción de una cultura de la integridad en las distintas organizaciones.

Del espíritu de la Ley 27.401 se evidencia un firme propósito en ese sentido y en pos de disuadir los actos de corrupción en el sector privado. En definitiva, será la efectiva y concreta aplicación de la ley lo que permitirá que esos fines sean alcanzados y que la norma no tenga un mero efecto simbólico.

Una verdadera república demanda que la sociedad en su conjunto y todos los poderes e instituciones adopten una posición inflexible contra la corrupción, que se transforme en una verdadera política de Estado, que trascienda personas, gobiernos, partidos políticos e ideologías.

Sólo así se podrán desterrar estas prácticas tan nocivas para la sociedad.

Diego Luciani es Fiscal general, director de la Diplomatura en Transparencia Pública y Prevención de la Corrupción (Universidad de San Isidro “Dr. Plácido Marín” – USI)

Fuente: Política Argentina

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