Atentado a Cristina Kirchner: Las pruebas que comprometen al cuarto detenido

El grupo que intentó asesinar a CFK tenía preparada otra pistola, que finalmente no se utilizó. El dato surgió del celular del cuarto detenido, Gabriel Carrizo. “El arma con la que intentó ponerla no es la mía”, dijo. Su abogado trabaja como asesor de un miembro de Juntos por el Cambio en la Comisión de Inteligencia del Congreso. Además, sumó al defensor de dos exagentes de la AFI implicados en el espionaje ilegal del macrismo.

Actualidad 17 de septiembre de 2022

El grupo que intentó asesinar a Cristina Fernández de Kirchner tenía una segunda arma preparada para cometer el magnicidio, una pistola calibre 22, que finalmente no se utilizó. Pertenecía a Gabriel Carrizo, el cuarto detenido que fue indagado este viernes e imputado por intervenir "de forma activa en la planificación" el crimen, algo que buscó negar ante la jueza María Eugenia Capuchetti y el fiscal Carlos Rívolo pese a la contundencia de la prueba que le mostraron, en especial conversaciones donde dice: "Esto estaba planificado para dentro de una semana, hizo todo mal. Es un pelotudo", en alusión a Fernando Sabag Montiel, que llevó una Bersa calibre 32 apta para disparar con cinco balas pero ninguna de las cuales ingresó a la recámara. "Estamos decididos a matarla a la puta esa"; "Cristina tiene miedo, salió mal pero tiene miedo"; "Mi amigo estuvo a un segundo de convertirse en héroe nacional Andrea... Estuvo muy cerca, falló el arma, no lo entiendo andaba bien", son otras de las frases que aparecen en los chats de Carrizo. Para defenderse argumentó que eran conversaciones en broma que tenía con su hermanastra. 

Las revelaciones sobre la segunda pistola surgidas del celular de Carrizo, quien se presenta como el dueño de la máquina de hacer copos de nieve, no fueron las únicas sorpresas de la jornada. El hombre nombró como abogado a Gastón Marano, un asesor en la Comisión Bicameral de Fiscalización de Organismos y Actividades de Inteligencia donde trabaja como asesor para el senador de Juntos por el Cambio, Ignacio Torres. Fue tal el revuelo que se armó que el propio Torres entrada la tarde pidió desvincularlo de ese cuerpo legislativo especializado, algo que el diputado Leopoldo Moreau concretará el lunes. 

También llamó la atención la lista de nombres de abogados y abogadas que designó para que puedan acceder a la causa a la par de él: una es Brenda Salva, asesora desde mayo de este año de la diputada  del PRO Karina Bachey, y Fernando Sicilia, el defensor de los exagentes de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) Facundo Melo y Leandro Araque, del grupo los "Super Mario Bros" implicados en el espionaje del gobierno de Mauricio Macri. 

Diálogos impactantes
Por la prueba que le exhiben a Carrizo en la indagatoria queda claro que él le había entregado un arma calibre 22 a Brenda Uliarte y que habían acordado el asesinato para la semana siguiente. Pero ella y su pareja parecen haber cambiado de planes. Cuando se entera de la detención de Sabag Montiel el 1 de septiembre por la noche mantiene este intercambio, al que pudo acceder Página/12: 

--Andrea, el arma es mía--, le dice a quien sería su hermanastra. 

--No está a tu nombre Gaby---, responde ella. 

--No, pero aparecen mis huellas--, insiste él. 

--Gaby no quedan tus huellas. No te comas la cabeza. Tiene la huella del otro chabón--, insiste la mujer. 

--Esto estaba planificado para dentro de una semana. Hizo todo mal. Es un pelotudo (...) Estamos decididos a matarla a la puta esa--, devuelve Carrizo. 

--Pensá en. Tu hno Gaby (sic)--, contesta Andrea. 

--Cristina tiene miedo, salió mal pero tiene miedo--, se regodea él. 

--Pensá en Facu--, pide la mujer. 

--Mi amigo estuvo a un segundo de convertirse en héroe nacional, Andrea... Estuvo muy cerca, falló el arma. No lo entiendo andabs (sic) bien--.  

En otra conversación Carrizo dice: "Mira nose (sic) si es una buena o mala noticia pero el arma con al que intentó ponerla no es la mía, yo le dí un 22 corto...recién hablé con la novia (en referencia a Brenda) y la tiene ella así que mañana la vamos a ocultar y vamos a ir a Crónica a hablar". En efecto, fueron a ese canal, que tenía las imágenes de ella y otros compañeros vendiendo copos de azúcar y protestando contra el gobierno en distintas circunstancias, pero no los atendieron. 

El 2 de septiembre a la madrugada Carrizo y Brenda coincidirían en Barracas, donde él tenía un galpón donde solía juntarse el grupo. La geolocalización de los celulares, como informó Página/12, muestran esa coincidencia. Todo indica que allí descartaron el arma en cuestión. 

Al día siguiente fueron a Telefé y dieron una entrevista en la que Carrizo y Uliarte son los que hablan, aunque otros cuatro del grupo están con ellos. Ella, que se asume como novia de Sabag Montiel, con la cabeza cubierta por un gorro negro que le tapa toda la melena rojiza y envuelta en un tapado de piel, dice que no tenía noción de que él tenía un arma y menos que podía hacer algo como intentar matar a CFK. Todo era mentira. Decían cosas como "tenemos miedo"; "queremos que nos dejen trabajar". 

Pedido de nulidad
El defensor de Carrizo pidió al comienzo de la indagatoria que el contenido de su celular --por cierto de enorme relevancia-- no sea utilizado como prueba e hizo un planteo de nulidad. Cuando el hombre entregó el aparato al juzgado, dijo el defensor, lo hizo como testigo y bajo juramento de decir la verdad, entonces no le quedaba otra opción que dárselo al juzgado y decir su clave. En el rechazo presentado por el fiscal Rívolo, recapitula cómo fue la presentación como testigo y asegura que nada de lo que dijo en ese entonces fue autoincriminatorio y que tampoco fue obligado a nada ni hubo coersión para que entregara el telefóno. La nulidad solo podría existir si se violara el derecho de defensa o algún otro. 

Brenda Uliarte fue detenida el domingo 4 de septiembre. Al día siguiente Carrizo se presentó primero ante la Policía Federal y luego en Comodoro Py sin que nadie lo citara. Fue junto con los otros cuatro amigos con los que había ido a la televisión: Lucas Nahuel Acevedo, Leonardo Volpintesta y Miguel Ángel Castro Riglos. Dijeron que tenían "información relevante para la causa", que eran conocidos de Brenda y "Nando", como le dicen a Sabag Montiel y que habían conversado sobre la detención de éste último. Dijeron que compartían grupos de whatsapp. Algunos eran grupos llenos de expresiones de odiadores y antigobierno. Al momento de dar su testimonio, Carrizo hizo referencia a intercambios con Uliarte e incluso mostró un mensaje donde buscaba comprometerla ya que ella decía que estaba "orgullosa" de lo ocurrido. Todos dejaron a propuesta del juzgado y la fiscalía sus celulares y claves de manera voluntaria. 

Para Rívolo el análisis del contenido de esos teléfonos era de interés para la causa y eso no implicaba estado de sospecha. Esto ocurrió con posterioridad. Junto con todos los chats de su teléfono, también encontraron en su estado de Whatsapp la frase: “Seguro el próximo sos vos Alberto! Tené cuidado!” Y otra: “El Gobierno es vulnerable y espero que les quede claro. Nosotros somos los que mantenemos estos parásitos ahí arriba, van a juzgar a una persona que le estaría haciendo un gran favor a toda la nación Argentina” (por Sabag Montiel). 

Los copos
Carrizo declaró que vive de la venta de algodón de azúcar, que trabajó en una época para otros y hace cuatro años tiene su "carrito". Dice que un día de mucha venta puede ganar entre 12.000 y 15.000 pesos, pero un día de lluvia, nada. A Brenda y Sabag, según relató, los conoció en una fiesta que él mismo organizó, y que ubicó temporalmente "hace dos o tres meses". Formaban parte de un grupo de whatsapp llamado "Girosos": "un grupo de mi ambiente", dijo. También aseguró que él les ofreció trabajar en la venta de copos, que no eran cumplidores pero le servía igual. 

"Después vino esto que pasó. Salió por la tele Nando. Yo me entero por Miguel. Estábamos todos reunidos, Leo, Lucas, Checho, Miguel y yo. Estábamos ahí los cinco y me dice Miguel, mirá quisieron matar a Cristina y yo les dije bah, que se yo y ahí me muestra en el celular donde estaba la cara de Nando. Prendimos la tele y era Nando", declaró desentendiéndose completamente del asunto. "Fue una mezcla de emociones, fue raro", expresó. Según su versión, le dijo a Miguel que la llamara a Brenda. El también habló con ella. "Le pregunté si era verdad esto y me dice que sí que fue Nana (Nando). En ese momento empiezo a ver por Crónica que la escrachaban a ella", declaró. 

Dijo que se preocupó porque hablaban de "los copitos" y aparecían las entrevistas televisivas previas. Que empezó a temer por su negocio: "fuimos a Crónica a la una de la mañana y no nos dieron bola y le reproché al que estaba adelante que dejen de hablar del tema de los copos". A ese canal fueron sin Brenda, dijo, pero después se vieron. El relato sigue la línea de lo que dijeron en Telefé después --donde dice que fue convocada ella--: que recibían amenazas por las redes, que ella decía que llevaba dos días sin ver a Sabag y ni sabía del arma. 

Según su declaración, el grupo se movió junto por momentos, estuvieron parte en su casa en la calle Montes de Oca y luego en otros lugares. Hasta dijo que Brenda tuvo una infección urinaria y la llevaron a dos hospitales en el ínterin. Cuando la detuvieron ya estaba sola. El relató que seguía las noticias por los medios y que niega haber hecho inteligencia previa, que estaba vendiendo copos en Tigre y que al final le pidió alojamiento a una amiga, porque temía que lo atacaran. Terminó detenido cuando fue a buscar su celular al juzgado.  

Carrizo asegura que su único ingreso es por la venta de algodón de azúcar. La máquina secuestrada de su domicilio está deteriorada, no parece tener mucha utilidad. La sospecha es que los copos eran una pantalla y, de hecho, aparecen los días previos al intento de magnicidio en la zona de Uruguay y Juncal, cerca del domicilio de CFK. Como ya informó este diario, está en plena investigación la pista de posibles formas de financiamiento de un hecho que muestra la participación de personajes con características de marginales, pero con un plan, con un estudio previo del lugar, la intención de alquilar un departamento allí en Recoleta para tener buena visión, y una decisión tajante respecto de su objetivo, que se advierte también en los mensajes de Brenda con su amiga o pareja Agustina Díaz. "Mandé a matar a Cristina", "hoy me convierto en San Martín", y otras por el estilo. También se estudian lazos con grupos de ultraderecha como Revolución Federal, entre otros. 

La absurda explicación
Además de los chats con su hermanastra Carrizo tiene otros en el mismo tenor, donde hablaba del plan de magnicidio y de que él había aportado un arma. ¿Qué dijo? "Le estaba haciendo una joda a mi hermanastra, voy a parecer un gil, le estaba haciendo creer que era parte de esto, no fue real, no estaba vinculado con Brenda ni con Nando y ahora entiendo por qué estuve en el calabozo, por esa mierda que dije, les juro que fue mentira. Me la mandé hacer con esa joda, yo siempre jodo así. Yo les quiero decir que si voy preso por una pelotudez, es que me pego un tiro, yo nunca pensé que esto iba a terminar vinculándome". Al hermanastro le dijo algo similar, y era porque quería "hacer show, no era en serio, no existe esa arma, no hay nada". Ahí se largó a llorar. Le mostraron el arma que intentó accionar Sabag y dijo que sólo la había visto en la tele. 

La imputación en su contra dice que se lo acusa de "haber tomado parte, prestado su acuerdo y cooperación, junto con cuanto menos, Fernando André Sabag Montiel, Brenda Uliarte y Agustina Mariel Díaz, en la planificación del intento premeditado de dar muerte a Cristina Elizabeth Fernández de Kirchner (...) el compareciente intervino en forma activa en la planificación del suceso, habiendo aportado para su realización un arma de fuego tipo pistola calibre .22 corto, la cual finalmente no fue la empleada para concretar el delito planificado..." También se le imputa la falsificación y venta de certificados truchos de discapacidad. Hasta ahora fueron procesados Brenda y Sabag por delitos que pueden llevar a penas altas, de 15 a 18 años de prisión, y seguramente seguirán los procesamientos y habrá que ver hasta dónde llega la investigación de lo que fue un atentado de carácter político.

Fuente: Página/12

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